La Familia, menú principal










quénes somos, introducción

     La Familia acude en auxilio de los necesitados. La compasión, ejemplificada por Jesús en la parábola del buen samaritano*, va mucho más allá de la mera condolencia: ante una necesidad, se traduce en hechos. Inspira actos de amor. *(V. Evangelio según San Lucas, capítulo 10, versículos 30 al 37.)
      Los misioneros de La Familia visitan a ancianos, enfermos y desvalidos con el objeto de levantarles el ánimo y brindarles asistencia. Además, colaboran en la rehabilitación de drogadictos y pandilleros, proporcionando asesoría y orientación en cárceles y correccionales de menores.
      Por otra parte, prestan apoyo en campañas de auxilio a damnificados y en campos de refugiados. En años recientes, La Familia se sumó a los esfuerzos por socorrer a las víctimas de los huracanes Andrew e Iniki en los EE.UU.; de las inundaciones de Francia, de la llanura del Mississippi, de Cuenca (Ecuador) y del puerto del Callao (Perú); de los terremotos de Maharastra (la India), Los Ángeles (California) y Kobe (Japón); de las explosiones de gas de Guadalajara (México); de atentados terroristas de Lima y Bogotá; de la catástrofe del Hotel Royal Plaza en Korat (Tailandia), y de la erupción del monte Pinatubo (Filipinas). Nuestros misioneros también ofrecen sus servicios en campamentos para las víctimas de la guerra en la antigua Yugoslavia y distribuyen alimentos e instrumental médico en Rusia y otras repúblicas de la desaparecida Unión Soviética.
      Pese a contar con escasísimos recursos materiales, disponemos de un capital humano invalorable: gente de gran abnegación y entrega. En ese sentido, nuestros jóvenes destacan por su entusiasmo, dinamismo y habilidad.
      En su tarea de llevar auxilio e infundir esperanza a los necesitados, La Familia colabora con personas y entidades de las más diversas características culturales, étnicas y religiosas. Nuestras iniciativas de repartir artículos de primera necesidad a los desfavorecidos y siniestrados se ven reforzadas con frecuencia por los aportes caritativos de personas, empresas y organizaciones que comparten nuestras inquietudes.

      Si bien nos esforzamos por ayudar físicamente a los necesitados, nuestro principal objetivo consiste en brindar asistencia espiritual. Vivimos en un mundo materialista en el que con frecuencia se hace caso omiso de valores fundamentales como el amar a Dios y al prójimo. La secuela de ello es que muchas personas sufren de soledad, viven tristes y carecen de apoyo moral.
      Con el objeto de entablar conversación y ofrecer asesoramiento y ayuda, nuestros misioneros frecuentan los lugares donde se reúne la gente. Aunque en muchas ocasiones hablemos o nos presentemos ante grandes auditorios, nuestro apostolado siempre se ha distinguido por la interacción y el diálogo que establecemos a nivel individual.
      En muchos casos, lo único que necesita la gente es poder contar sus inquietudes y pesares a alguien que la comprenda. Por eso instamos a los integrantes de nuestro movimiento a escuchar con sensibilidad a sus interlocutores. Como La Familia se compone de personas procedentes de muy diversos ámbitos, a menudo las vivencias que hemos tenido nos permiten identificarnos más fácilmente con los demás.

Tailandia
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Filipinas
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Venezuela
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Estados Unidos
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Bosnia
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África
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