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David
Brandt Berg (1919–1994)
Desde
temprana edad tomó parte en el apostolado de
sus padres, que se desempeñaban como pastores
y evangelizadores muy activos. Ello lo llevó
a desplazarse por muchas ciudades norteamericanas.
En 1941 estuvo a las puertas de la muerte, aquejado
de pulmonía mientras cumplía el servicio
militar. Al tomar la resolución de consagrarse
nuevamente al servicio de Cristo, experimentó
una milagrosa sanación.
Durante los 27 años
siguientes fue pastor y participó en distintas
iniciativas evangelizadoras, hasta que en 1968 sintió
el llamado de Dios para llevar el mensaje bíblico
a los hippies del sur de California. Con el apoyo
de sus hijos adolescentes, inició allí
un apostolado entre la juventud, del que a la postre
nacería el movimiento La Familia, agrupación
que actualmente realiza labores misioneras y humanitarias
en unos 90 países.
David Berg exhortó
a sus seguidores a trabajar con plena dedicación
para difundir por todos los lugares posibles el mensaje
de amor y salvación de Cristo, libres de tradiciones
y convencionalismos, y a enseñar a otras personas
a hacer lo mismo.
Igualmente censuró
la descristianización y decadencia moral de
las sociedades modernas, y estimó que la tendencia
actual hacia la globalización y el nuevo orden
internacional allanan el terreno para el surgimiento
del Anticristo, impío dictador mundial que,
según predice la Biblia, gobernará el
mundo en los postreros días antes del retorno
de Cristo.
Sus vívidas
descripciones del Cielo y su enfoque realista, práctico
y en ocasiones rupturista de cuestiones espirituales
hacen de sus escritos un singular aporte a la literatura
cristiana. Él mismo dijo una vez que su objetivo
era producir en los lectores alguna reacción,
ya fuese de enojo, de tristeza o de alegría.
Sin lugar a dudas, lo consiguió.
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