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La
Familia es una hermandad cristiana dedicada a sembrar
por todo el mundo la Palabra y el amor de Dios. Nuestro
objetivo es brindar consuelo, asistencia y atención
a los necesitados procurando seguir el modelo de Jesucristo,
quien definió Su misión en términos
de «dar buenas nuevas a los pobres... sanar
a los quebrantados de corazón... pregonar libertad
a los cautivos... dar vista a los ciegos... poner
en libertad a los oprimidos... anunciar el año
agradable del Señor» (Evangelio según
San Lucas, capítulo 4, versículos 18
y 19).
La Familia cuenta con
unos 5.000 voluntarios mayores de edad consagrados
a labores misioneras. Se encuentran repartidos en
mil centros o comunidades de más de sesenta países.
Viven con sus hijos, los cuales —en la medida de lo
posible— participan activamente en el apostolado de
sus padres. El movimiento está compuesto por personas
de una diversidad de países, más de ochenta según
el último conteo.
Con el fin de cumplir
nuestras metas hemos producido una amplia variedad
de publicaciones inspirativas, audiocassettes y videocassettes,
de los que anualmente se distribuyen millones de copias
por todo el mundo. Con frecuencia realizamos funciones
musicales benéficas. Muchas de nuestras comunidades
participan en labores de asistencia a personas de
los estratos sociales menos favorecidos.
Los miembros de La Familia
se toman muy seriamente su misión de predicar con
el ejemplo el amor cristiano. Hemos adoptado un modo
de vida cooperativo similar al practicado por los
primeros cristianos. Mancomunamos nuestros recursos
y bienes materiales y nos repartimos las obligaciones.
Ello nos permite vivir económicamente, hace rendir
más nuestros esfuerzos y desempeña un importante papel
en el desarrollo de nuestra obra.
Ponemos especial interés
en proporcionar a los hijos de nuestros misioneros
una óptima educación cristiana. En muchos casos los
padres optan por la escolaridad en el hogar. Otros
que viven en comunidades más numerosas han organizado
pequeños colegios.
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