La Familia, menú principal










quiénes somos, introducción

     Las comunidades de La Familia —a las que corrientemente denominamos hogares— cumplen diversos propósitos. Sirven de base para llevar a cabo nuestras actividades de evangelización y obras sociales. Constituyen, a nuestro entender, un modelo de la convivencia armónica que Dios quiere que exista entre todos los pueblos de la tierra, en la que primen la cooperación y el amor fraternal.
      Además, el ambiente que reina en nuestros hogares proporciona seguridad, estímulo y apoyo moral a todos los integrantes, tanto adultos como niños. Los hogares de La Familia reflejan la gran riqueza cultural y étnica de nuestro movimiento. En opinión de diversos sociólogos, cada uno de ellos constituye un microcosmos en el que se hallan representados los distintos elementos de la sociedad actual, pero desprovisto de las tensiones que normalmente prevalecen en ella.
      Algunos no son más que pequeñas residencias familiares; otros son grandes centros en cuyas instalaciones se realiza una variedad de servicios relacionados con la labor evangélica. Al margen de su tamaño, de su composición y de dónde esté situada, cada comunidad se esfuerza por observar un patrón de conducta basado en la Biblia y por mantener un elevado nivel de salud e higiene. Asimismo ofrece a los niños amplias oportunidades en el campo de la educación, sin descuidar el trabajo, la recreación y el descanso.
      El acelerado ritmo de vida de la sociedad actual, en el que los padres pasan cada vez menos tiempo con sus hijos, atenta contra el tradicional núcleo familiar. A fin de contrarrestar esa tendencia, todos los hogares de La Familia programan como mínimo una hora diaria, y un día entero a la semana, en los cuales los niños realizan actividades en compañía de sus padres. Se logra así una sana medianía entre las que contribuyen al funcionamiento de la comunidad y las que fomentan lazos estrechos en el seno de cada familia.
      Consideramos que cada uno de nuestros hijos es un inapreciable regalo de Dios. En consecuencia, dedicamos muchos recursos, tiempo y esfuerzos a su crianza e instrucción.
      La Familia ha adoptado un programa educativo que abarca tres grandes esferas: la formación académica, la enseñanza técnico-profesional y el desarrollo de dotes directivas desde una perspectiva cristiana. Nuestro modo de vida cooperativo propicia la aplicación de este programa. Los niños de la agrupación cuentan con oportunidades únicas de ampliar sus conocimientos escolares y su capacitación práctica, así como de madurar espiritualmente y cultivar una profunda integridad moral.
      Nuestros hijos siguen un plan de estudios ordenado, progresivo y cuidadosamente preparado, el cual es objeto de actualización y ampliación cada vez que se presentan oportunidades de incluir nuevos libros, medios audiovisuales, programas de computación, etc. Se hace más hincapié en el placer intrínseco de aprender que en las calificaciones, la competencia entre alumnos o el grado que cursen.
      Con su participación en el apostolado que lleva a cabo La Familia, los niños de nuestras comunidades aprenden a relacionarse y a trabajar con personas de toda edad y nivel cultural, económico y social. Desde temprana edad descubren el mayor gozo de la vida: llevar aliento y alegría a los demás.
      Pese a que la agrupación se compone de personas de más de 75 países que proceden de ambientes culturales muy diversos, a todos nos mueve el mismo ideal y anhelo: manifestar el amor de Dios a los que nos rodean y procurar juntos un mundo mejor. Sería un placer trabajar de alguna manera con usted.

Chile
Chile 

Japón
Japón

Australia
Australia

India
India

Japón
Japón

Tailandia Tailandia

India India